Tecnología e invención28/08/2026Curadoria de Inovação8 min de lecturaActualizado el 17/09/2026

¿Grace Hopper inventó el término “bug”? Lo que realmente prueban la polilla del Mark II y el logbook de 1947

La polilla encontrada en el Harvard Mark II en 1947 se convirtió en un símbolo de la computación, pero el término “bug” ya existía. El logbook ayuda a separar hechos, broma y atribuciones posteriores.

Ilustração editorial de Grace Hopper em uniforme naval ao lado de um computador de relés, com logbook aberto e uma mariposa presa por fita.

Respuesta corta: no. Grace Hopper no inventó el término “bug”, y el famoso logbook de 1947 no prueba que ella haya creado la palabra. El documento registra un episodio real y extraordinariamente memorable: una polilla encontrada en el Harvard Mark II fue pegada con cinta en una página del libro de operaciones, acompañada por la frase “First actual case of bug being found”. Sin embargo, la gracia de la anotación depende precisamente de un hecho anterior: los ingenieros ya llamaban “bugs” a defectos y problemas técnicos.

Lo que la evidencia más sólida permite decir es más interesante que la leyenda. El Smithsonian, que conserva el logbook, afirma que el uso técnico de “bug” venía de décadas atrás, que ingenieros del Mark II encontraron la polilla y que aquel libro probablemente ni siquiera era de Hopper. Al mismo tiempo, el museo reconoce que Grace Hopper y el equipo ayudaron a popularizar “computer bug” y la idea asociada de “debug”.

Qué ocurrió en el Mark II el 9 de septiembre de 1947

El Harvard Mark II era una máquina electromecánica basada en relés y formaba parte de la serie de computadoras desarrollada bajo la dirección de Howard Aiken. Grace Hopper había trabajado en el Mark I y siguió vinculada al laboratorio de Harvard durante el período en que el Mark II fue desarrollado para la Marina de Estados Unidos.

En la histórica página del logbook, la anotación vinculada al incidente registra el Relay #70, Panel F e identifica una polilla en el relé. El insecto fue fijado a la hoja con cinta. Justo debajo aparece la frase que atravesó décadas: “First actual case of bug being found”, algo así como “primer caso real de un bug encontrado”. La fecha aceptada por el Smithsonian para el objeto es 1947.

Este episodio suele resumirse como “el primer bug de computadora”. La frase funciona bien como pie de foto, pero es imprecisa si se entiende como el primer defecto de una máquina de computación. El propio Smithsonian registra que, en las primeras computadoras de la década de 1940, los técnicos ya encontraban “bugs” tanto en el

hardware como en los programas. Lo nuevo de aquel día era la coincidencia física: esta vez, el “bug” era literalmente un insecto.

La propia broma demuestra que la palabra ya existía

La expresión “first actual case” es una pista histórica decisiva. Si “bug” todavía no significara problema técnico, la gracia de la frase desaparecería. El equipo estaba haciendo un juego de palabras entre dos sentidos de la misma palabra: la falla que buscaban los ingenieros y el insecto que, por casualidad, estaba dentro de la máquina.

La colección histórica de Harvard apunta en la misma dirección. Su material sobre el lenguaje del Mark I afirma que, antes de 1944, los ingenieros eléctricos ya usaban “bug” para defectos físicos difíciles de localizar y que el equipo del Mark I adoptó el término también para problemas inesperados en la codificación. Por lo tanto, ese vocabulario ya circulaba en aquel ambiente antes de la polilla de 1947.

“Bug” ya era un término de ingeniería en el siglo XIX

El recorrido histórico va mucho más atrás que las primeras computadoras. El Smithsonian informa que Thomas Edison hablaba de “bugs” en circuitos eléctricos en la década de 1870. Una página reciente de la propia IBM, publicada en 2026 sobre depuración con inteligencia artificial, también reconoce que Edison usó el término en 1878 y que los registros lexicográficos remontan el sentido técnico a las décadas de 1870 y 1880.

Eso no significa que Edison necesariamente haya inventado la palabra con ese sentido. Significa algo más seguro: cuando el Mark II tuvo su encuentro con la polilla, “bug” ya tenía una larga historia como jerga técnica para un defecto, dificultad o comportamiento no deseado en equipos. La tesis de que Grace Hopper creó la palabra en 1947 no se sostiene frente a esta cronología.

Dónde entra realmente Grace Hopper en la historia

Grace Hopper estaba vinculada al Mark II y formó parte del grupo que convirtió aquel episodio en una de las historias más conocidas de la computación. En entrevistas de historia oral preservadas por el Smithsonian, contó el caso como un recuerdo del equipo. En uno de los relatos, describe que “we went to look for the bug” antes de que encontraran la polilla. La elección de las palabras es reveladora: ya estaban “buscando el bug” en el sentido de una falla antes de hallar el insecto real.

En otro testimonio, Hopper habla de la polilla encontrada en un relé, de la decisión de ponerla en el logbook y del humor que rodeaba al equipo. No presenta la historia como el momento en que inventó la palabra. El registro museológico del Smithsonian es todavía más cauteloso: dice que el logbook probablemente no era de Hopper y atribuye el hallazgo a los ingenieros que trabajaban en el Mark II, sin identificar a una sola persona como autora del descubrimiento o de la anotación.

Esto no reduce la importancia de Hopper. Sus méritos documentados son enormes por sí mismos: fue pionera de la programación, trabajó en las computadoras Mark, impulsó ideas de programación automática, desarrolló FLOW-MATIC y tuvo un papel importante en la trayectoria que llevó a COBOL. Atribuirle una etimología que no coincide con la evidencia no es necesario para reconocer su peso histórico.

Por qué sigue circulando la leyenda de que Hopper “inventó el bug”

La historia tiene todos los ingredientes de una buena leyenda tecnológica: una pionera famosa, una máquina enorme, una falla misteriosa, un insecto de verdad y un objeto físico preservado. Con el tiempo, “Hopper contó y popularizó la historia” se redujo a “Hopper encontró la polilla” y después a “Hopper creó el término bug”. Cada simplificación es más fácil de repetir, pero también se aleja un poco más de lo que el documento prueba.

La confusión no aparece solo en blogs o publicaciones sin fuente. Hay divergencias dentro de instituciones reconocidas. Una página del Naval History and Heritage Command sobre la fotografía del logbook todavía describe el caso como ocurrido en 1945 y afirma que introdujo “debugging” en el lenguaje de las computadoras. Otro material institucional de la Marina llega a decir que Hopper acuñó el término “bug”. Una página de IBM sobre la historia de la CPU también le atribuye la creación de “computer bug”.

Al mismo tiempo, otras páginas de esas mismas redes institucionales son más cuidadosas. El Smithsonian dice que el término era antiguo y que el logbook probablemente no era de Hopper. Harvard afirma que el equipo ayudó a popularizar “bug” y “debugging”. IBM, en su contenido de 2026 sobre depuración, corrige su propia simplificación al decir que la palabra es anterior a Hopper. Anatel, también en 2026, registra que “bug” ya se usaba desde el siglo XIX y trata el episodio como un hito de popularización, no como el origen absoluto del término.

¿1945 o 1947? La fecha también se convirtió en fuente de error

Otra pista de cómo se perpetúan las versiones imprecisas es la fecha. El catálogo actual de la fotografía conservada por el Naval History and Heritage Command todavía muestra “9 September 1945” en la descripción. En cambio, el Smithsonian cataloga el logbook como un objeto de 1947, y Harvard también sitúa la polilla en el Mark II en 1947. La cronología del propio Mark II es compatible con 1947, no con la versión de 1945.

Por eso, el 9 de septiembre de 1947 es la fecha mejor sustentada para el episodio. La existencia de un pie de foto oficial con 1945 muestra por qué la autoridad institucional, por sí sola, no resuelve una disputa histórica: hay que comprobar el objeto, la cronología y la consistencia entre las fuentes.

El logbook no registra el “primer error de computadora”

Llamar a la polilla “el primer bug de computadora” es aceptable solo si el lector entiende la broma literal. No fue el primer error de hardware, el primer programa defectuoso ni el momento en que la computación descubrió que los sistemas fallan. Los equipos que trabajaban con máquinas anteriores ya lidiaban con defectos y ya usaban “bug” para hablar de ellos.

El valor histórico del logbook está en otra cosa. Conserva un encuentro perfecto entre lenguaje y materia: un equipo acostumbrado a cazar “bugs” encontró, de hecho, un bicho dentro de la máquina. La frase anotada en la página convirtió un juego de palabras de laboratorio en un símbolo duradero de la cultura de la computación.

¿Y el término “debugging”?

También aquí conviene separar popularización de invención. Algunas narrativas afirman que retirar la polilla habría creado “debugging”. El registro del Smithsonian es más prudente: Hopper y el resto del equipo ayudaron a popularizar el uso de “computer bug” y la expresión relacionada “debug”. Esa formulación es compatible con el hecho de que el vocabulario de “bug” ya existía y evita transformar una anécdota en el certificado de

nacimiento de una palabra.

En otras palabras, el Mark II es un hito cultural para el lenguaje de la computación, pero no ofrece una base suficiente para afirmar que “debugging” nació en aquel momento exacto. La historia del vocabulario técnico es más antigua y menos lineal de lo que suele sugerir la historia de la polilla.

La versión históricamente más precisa

La formulación que mejor concilia el objeto preservado, los relatos de Hopper y la cronología es esta: el 9 de septiembre de 1947, el equipo del Harvard Mark II encontró una polilla en un relé, pegó el insecto en el logbook y registró con humor el “primer caso real” de un bug. Grace Hopper estaba vinculada al equipo y ayudó a hacer famosa la historia, pero la palabra “bug” ya se usaba desde hacía décadas para fallas técnicas.

Ese detalle cambia la respuesta a la pregunta del título sin disminuir a Hopper. No necesita haber inventado la palabra “bug” para ocupar un lugar central en la historia de la computación. Lo que el logbook de 1947 muestra, cuando se lee con cuidado, es algo más valioso: cómo una broma interna de ingenieros se convirtió en memoria colectiva y, después, en una leyenda simplificada que las propias fuentes oficiales todavía cuentan de maneras diferentes.

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