La respuesta breve es: Ada Lovelace puede ser descrita razonablemente como autora del primer programa de computadora publicado en un sentido moderno, pero no como la primera persona que escribió cualquier programa para la Máquina Analítica. La distinción importa porque los documentos conservados muestran dos cosas a la vez. En 1843, la Nota G de Lovelace presentó públicamente una secuencia detallada de operaciones para calcular números de Bernoulli en la máquina concebida por Charles Babbage. Pero el archivo de Babbage conserva decenas de “traces” o recorridos de programas anteriores, producidos entre 1836 y 1840.
Por eso, la frase “Ada Lovelace fue la primera programadora” funciona como resumen histórico, pero puede inducir a error cuando se trata como un hecho sin matices. La historia real es más interesante: Lovelace publicó una explicación excepcionalmente completa de cómo una máquina de propósito general podía ejecutar una secuencia de operaciones, mientras Babbage ya venía escribiendo y probando sobre el papel procedimientos para la misma arquitectura. La autoría de la rutina de los números de Bernoulli también fue colaborativa, no una creación aislada de uno de los dos.
Qué era la Nota G
En 1842, el ingeniero italiano Luigi Federico Menabrea publicó en francés una descripción de la Máquina Analítica después de asistir a exposiciones de Babbage en Turín. Ada Lovelace tradujo el texto al inglés y, por sugerencia de Babbage, añadió una serie de notas propias, identificadas de la A a la G. La traducción y las notas aparecieron en 1843 en el volumen 3 de Scientific Memoirs. La publicación original puede consultarse en ediciones digitales de Project Gutenberg y Fourmilab.
La última de esas notas, la Nota G, utiliza los números de Bernoulli como ejemplo suficientemente complejo para demostrar las capacidades de la Máquina Analítica. El texto no se limita a presentar una fórmula. Describe qué valores se almacenarían en las columnas de la máquina, qué operaciones se realizarían, en qué orden se reutilizarían los resultados intermedios y cómo el procedimiento podría continuar sucesivamente para obtener nuevos números de Bernoulli.
La propia Nota G explica que su diagrama y su tabla muestran los cambios sucesivos de las columnas de la máquina durante el cálculo. También señala que, después de obtener un número de Bernoulli, la máquina podría reutilizarlo como dato para calcular el siguiente. Ese grado de detalle es la razón por la que la Nota G aparece tan a menudo como “el primer programa de computadora”.
Qué demuestra la Nota G — y qué no demuestra
La Nota G es evidencia directa de que Lovelace publicó, en 1843, una especificación operativa muy detallada para una máquina de propósito general que todavía existía principalmente sobre el papel. Muestra una manera de pensar cercana a lo que hoy llamamos programación: separar datos, variables de trabajo, resultados, secuencia de operaciones y repetición.
Pero la Nota G no demuestra que nadie antes de Lovelace hubiera escrito instrucciones programables para la Máquina Analítica. Los Babbage Papers del Science Museum Group catalogan 27 conjuntos de notaciones, fechados entre 1836 y el 15 de agosto de 1840, que el museo describe como “walk throughs” o “traces” de programas para la Máquina Analítica. Esos documentos son varios años anteriores a la publicación de Lovelace.
El archivo incluye, por ejemplo, una notación del 23 de diciembre de 1837 para determinar una variable a partir de tres ecuaciones simultáneas. El documento está atribuido a Charles Babbage y forma parte de la serie de cálculos de la Máquina Analítica. Así que, si la pregunta es “¿quién escribió primero alguna secuencia de operaciones para esta máquina?”, los papeles conservados favorecen a Babbage, no a Lovelace.
Entonces, ¿por qué se sigue llamando a la Nota G el primer programa publicado?
Porque “programa” es una palabra anacrónica aplicada a documentos del siglo XIX, y distintos historiadores emplean criterios diferentes. Algunas secuencias anteriores de Babbage son cortas, experimentales o están planteadas como rastros del funcionamiento de la máquina. La Nota G, en cambio, fue publicada, es extensa, relaciona operaciones con variables y resultados intermedios y presenta un procedimiento iterativo para una tarea matemática no trivial.
Existe una segunda complicación: el propio texto de Menabrea, publicado en francés en 1842, ya contenía tablas de operaciones para ejemplos como la resolución de ecuaciones. El catálogo del Science Museum señala que casi todos los ejemplos tratados en el artículo Menabrea/Lovelace derivan de notaciones anteriores de Babbage. Si cualquier tabla operativa cuenta como “programa publicado”, entonces incluso la expresión “primer programa publicado” debe utilizarse con cautela.
| Afirmación | Qué sostiene la documentación |
|---|---|
| “Ada fue la primera persona en escribir un programa para la Máquina Analítica.” | No. Los papeles de Babbage conservan programas o rastros de programas de 1836–1840. |
| “La Nota G es el primer programa de computadora publicado.” | Es una formulación defendible, pero depende de la definición de programa. Es uno de los primeros ejemplos publicados más completos y sofisticados. |
| “Ada creó por sí sola el cálculo de los números de Bernoulli.” | No. La documentación apunta a una colaboración con Babbage. |
| “Ada se limitó a traducir a Menabrea.” | Tampoco. Sus notas son mucho más extensas que la traducción y contienen análisis propio sobre la Máquina Analítica. |
¿Quién escribió la rutina de los números de Bernoulli?
La respuesta más fiel a las fuentes es: Lovelace y Babbage contribuyeron de maneras diferentes. En Passages from the Life of a Philosopher, publicado en 1864, Babbage recordó que sugirió varios ejemplos posibles para las notas, pero que Lovelace hizo la selección. También afirmó que el desarrollo algebraico de los problemas era de ella, con una excepción: el cálculo de los números de Bernoulli, que él se ofreció a desarrollar para ahorrarle el trabajo. Según el propio Babbage, Lovelace devolvió ese cálculo para que fuera corregido después de detectar “un grave error” en el proceso. El pasaje está disponible en la edición digital de Passages from the Life of a Philosopher.
Ese relato impide dos simplificaciones opuestas. No es correcto decir que Babbage no tuvo ningún papel en la rutina de Bernoulli: él mismo afirma que realizó su desarrollo algebraico. Pero tampoco es sólido concluir que Lovelace simplemente copió un trabajo ajeno. La Nota G organiza el cálculo en una representación detallada de la ejecución de la máquina, y Babbage atribuyó a ella la elección y el desarrollo de las notas, además de registrar que encontró un error en su proceso.
El historiador de la computación Thomas J. Misa resume bien la cuestión en Charles Babbage, Ada Lovelace, and the Bernoulli Numbers: el crédito entre ambos no es un juego de suma cero. Existen problemas de definición al llamar a Lovelace “la primera programadora”, pero hay evidencia para atribuirle una secuencia elemental de instrucciones —es decir, un algoritmo— para calcular la serie de Bernoulli.
¿La Nota G es un programa o solo un “trace” de ejecución?
Este es uno de los puntos técnicos de la controversia. En la informática moderna, un programa suele ser una especificación de instrucciones que puede ejecutarse con distintos datos, mientras que un execution trace registra la secuencia de estados producida durante una ejecución concreta. La gran tabla de la Nota G tiene mucho en común con un trace: muestra qué ocurre con las variables paso a paso cuando la máquina calcula un caso específico.
Pero reducir la Nota G únicamente a eso también pierde parte del documento. El texto que rodea la tabla explica cómo la máquina podría calcular números de Bernoulli de forma sucesiva, reutilizando resultados anteriores y repitiendo el procedimiento para valores posteriores. Por tanto, la tabla es una representación concreta de una ejecución, mientras que la explicación describe una regla general de cálculo. Por eso, los estudios contemporáneos discrepan más sobre la etiqueta que sobre la importancia del documento.
Qué había programado Babbage antes
El material conservado por el Science Museum muestra que Babbage no esperó a que la máquina estuviera construida para pensar en software. Sus cuadernos y hojas de notación exploran cálculos extensos, resolución de ecuaciones y formas de controlar la secuencia de operaciones de la Máquina Analítica. El museo describe los 27 conjuntos como ejemplos de cómo las microoperaciones aritméticas podían combinarse en cálculos mayores.
Estos documentos también ayudan a entender por qué la discusión no puede reducirse a “quién tuvo la idea primero”. Babbage era el arquitecto de la máquina y, naturalmente, desarrolló métodos para hacerla funcionar. Lovelace se incorporó después al proyecto y transformó parte de ese conocimiento en una exposición publicada, sistemática y conceptualmente ambiciosa. El trabajo de cada uno da contexto al del otro.
La contribución de Lovelace es mayor que el título de “primera programadora”
Hacer depender toda la importancia de Lovelace de la pregunta “¿fue la primera?” oculta la parte más visionaria de sus notas. En la Nota A, distingue la Máquina Analítica de una simple calculadora y observa que la máquina podría actuar sobre cosas distintas de los números si las relaciones entre esos objetos pudieran expresarse mediante símbolos y reglas. Como ejemplo, imagina relaciones musicales codificadas de forma que la máquina pudiera producir composiciones.
Ese pasaje es importante porque trata la máquina como un manipulador general de representaciones, no solo como un aparato para producir tablas numéricas. En otra formulación famosa, Lovelace compara la Máquina Analítica con el telar de Jacquard: así como el telar teje flores y hojas siguiendo tarjetas perforadas, la máquina podría “tejer patrones algebraicos”.
También fue prudente respecto a los límites de la máquina. Al comienzo de la Nota G escribió que la Máquina Analítica no pretendía “originar” nada por sí sola y haría aquello que supiéramos ordenarle que hiciera. Siglos después, ese pasaje sigue apareciendo en debates sobre automatización e inteligencia artificial, aunque su contexto original era una máquina mecánica de cálculo, no sistemas de aprendizaje automático.
Veredicto: ¿Ada Lovelace fue la primera programadora?
Si “primera programadora” significa la primera persona de la que tenemos registro que escribió cualquier programa para la Máquina Analítica, la respuesta más segura es no: Babbage dejó notaciones anteriores. Si significa la autora del primer gran ejemplo publicado de programación para una máquina de propósito general, el título es defendible y explica por qué se consolidó.
La conclusión más precisa es que Ada Lovelace fue una de las fundadoras intelectuales de la programación: en 1843 publicó una explicación detallada de cómo la Máquina Analítica podía ejecutar un algoritmo para números de Bernoulli, colaboró estrechamente con Babbage y formuló una visión de la computación que iba más allá de la aritmética. Babbage, por su parte, ya había producido programas y rastros de ejecución años antes. La historia documental no exige un único héroe; muestra que la programación surgió de la interacción entre diseño de máquinas, notación, matemáticas y explicación.
Fuentes principales
- Menabrea/Lovelace, Sketch of the Analytical Engine, incluidas las Notas A–G (1843).
- Science Museum Group, “Notations of calculations for the Analytical Engine”.
- Science Museum Group, notación de Babbage del 23 de diciembre de 1837.
- Charles Babbage, Passages from the Life of a Philosopher (1864).
- Thomas J. Misa, “Charles Babbage, Ada Lovelace, and the Bernoulli Numbers”.





