Ciencias y Matemáticas31/08/2026Curadoria de Inovação7 min de lecturaActualizado el 16/09/2026

¿Galileo realmente soltó bolas desde la Torre de Pisa? De dónde salió el experimento más famoso que quizá no ocurrió

La escena de Galileo soltando dos bolas desde la Torre de Pisa procede de un relato tardío de Vincenzo Viviani. Revisa qué confirman las fuentes, qué sigue siendo posible y por qué los planos inclinados y los experimentos mentales importan más para la historia de la caída de los cuerpos.

Homem representando Galileu ao lado da Torre de Pisa solta duas esferas metálicas de um parapeito de pedra ao pôr do sol.

Respuesta corta: no podemos afirmar que Galileo realizara, exactamente como suele contarse en la historia escolar, una demostración pública desde la Torre de Pisa en la que dejó caer dos bolas de distinto peso y las vio tocar el suelo al mismo tiempo. La escena detallada aparece en una biografía escrita por Vincenzo Viviani en 1654, doce años después de la muerte de Galileo y más de seis décadas después de su etapa como profesor en Pisa. Los escritos conservados de Galileo no registran esa célebre demostración. Esto no significa que nunca dejara caer cuerpos desde lugares altos: sus manuscritos tempranos mencionan pruebas de ese tipo. El problema es que esas pruebas no son lo mismo que la escena heroica fijada por la tradición.

De dónde salió la historia de la Torre de Pisa

La principal fuente de la anécdota es Vincenzo Viviani, discípulo tardío y biógrafo de Galileo. El Museo Galileo informa que su Racconto istorico della vita di Galileo está fechado el 29 de abril de 1654 y permaneció inédito durante la vida del autor, hasta su primera publicación en 1717.

Viviani atribuyó al joven Galileo repetidos experimentos desde el campanario de Pisa, delante de profesores y estudiantes, para cuestionar conclusiones asociadas con la física aristotélica. Ese pasaje alimenta la imagen conocida hoy: el científico en lo alto de la torre, dos cuerpos de masas diferentes en las manos y un público observando la prueba decisiva.

La distancia entre el supuesto episodio y el relato importa. Viviani escribió después de la muerte de Galileo y mucho tiempo después de los años de Pisa. Afirmó haber utilizado recuerdos, documentos, cartas y testimonios, incluida información que habría recibido del propio maestro. Por eso su texto no puede descartarse automáticamente como una invención. Pero tampoco es un registro contemporáneo del experimento. Sin un diario, una carta, un acta universitaria o una descripción de Galileo de esa demostración concreta, la anécdota sigue siendo históricamente posible, pero no está probada.

Galileo hizo pruebas de caída desde alturas, pero eso no demuestra la escena famosa

El matiz más importante es que decir “Galileo nunca experimentó desde torres” sería una corrección excesiva. Los historiadores de la ciencia señalan que, en manuscritos del período de De motu, alrededor de 1590, Galileo relata pruebas de caída desde lugares elevados. En un ejemplo discutido por la literatura, compara cuerpos de plomo y madera y observa que el plomo se adelanta durante la caída.

Ese detalle es casi lo contrario de la versión simplificada del mito. En sus primeros experimentos, Galileo todavía trataba con diferencias producidas por el medio, el material y la resistencia del aire. La famosa demostración de dos bolas de material semejante que llegan prácticamente juntas, utilizada para derribar de una vez una regla aristotélica, es la formulación registrada por Viviani décadas más tarde.

Un estudio historiográfico publicado en Annals of Science resume esa tensión: la narración de la torre no aparece en los escritos de Galileo como la demostración celebrada por Viviani, y los historiadores discrepan sobre si ocurrió alguna versión de ella. Algunos especialistas, como Stillman Drake, defendieron que sí hubo una demostración; otros consideran más probable que el episodio fuera adornado o reformulado retrospectivamente.

El argumento de Galileo no dependía de subir a la Torre de Pisa

En 1638, en los Discorsi e dimostrazioni matematiche intorno a due nuove scienze, conocidos normalmente como Dos nuevas ciencias, Galileo presentó un argumento que se volvió todavía más importante para la historia de la física. En lugar de depender de una caída espectacular, explora una contradicción en la idea de que la velocidad de caída debe aumentar directamente con el peso.

Imaginemos, de forma simplificada, una piedra pesada que caería más rápido y una piedra ligera que caería más despacio. Si se unen, la piedra ligera debería frenar a la pesada. Pero el conjunto pesa más que la piedra pesada original; según la regla aristotélica, debería caer más rápido. La misma hipótesis lleva, por tanto, a predicciones incompatibles. La Stanford Encyclopedia of Philosophy destaca este episodio como uno de los ejemplos clásicos del uso galileano de experimentos mentales.

Este razonamiento no equivale a una demostración moderna de que todos los cuerpos tienen exactamente la misma aceleración en cualquier situación. Su fuerza principal consiste en atacar una proporcionalidad simple entre peso y velocidad de caída. El comportamiento real también depende del medio: en el aire, la forma, el área, la densidad y el arrastre pueden producir diferencias observables.

Por qué el plano inclinado es más importante para la ley de caída

El problema experimental de una caída vertical corta es el tiempo. Un cuerpo recorre rápidamente la distancia, y los relojes disponibles a comienzos del siglo XVII no permitían medir con facilidad fracciones pequeñas de segundo. La solución fue ralentizar el fenómeno sin abandonar su estructura matemática: utilizar planos inclinados.

El Museo Galileo atribuye a Galileo la determinación de la ley de aceleración constante para la caída de los cuerpos, según la cual, partiendo del reposo, las distancias recorridas son proporcionales a los cuadrados de los tiempos transcurridos. El museo también explica que recursos como el plano inclinado permitían hacer el movimiento lo bastante lento para estudiarlo.

Aquí la historia resulta más interesante que la leyenda. La ciencia de Galileo no depende de un único momento teatral. Es el resultado de una combinación de matemáticas, comparación de movimientos, experimentación, idealización y discusión sobre los efectos del medio. Reducir todo a dos bolas soltadas desde una torre borra precisamente el proceso que hizo influyente su trabajo.

¿Dos bolas caerían exactamente al mismo tiempo?

En el vacío y bajo el mismo campo gravitatorio, los cuerpos en caída libre tienen la misma aceleración independientemente de su masa. En el aire, sin embargo, la resistencia no afecta a todos los objetos de la misma manera. Dos esferas compactas, semejantes en forma y material pero de masas distintas, pueden llegar al suelo con una diferencia pequeña; no es correcto convertir “casi juntas” en “exactamente juntas” sin controlar las condiciones.

El Museo Galileo señala que la igualdad de la aceleración gravitatoria fue verificada experimentalmente de forma mucho más limpia más tarde, con caídas en tubos evacuados. Esta distinción ayuda a separar la contribución teórica de Galileo del tipo de demostración perfecta que suele sugerir la narración escolar.

Qué es un hecho, qué es plausible y qué es mito

AfirmaciónEstado de la evidenciaLectura más segura
Galileo estudió seriamente la caída de los cuerpos.Fuertemente documentado.Hecho.
Galileo hizo pruebas de caída desde lugares elevados.Hay referencias en sus manuscritos tempranos.Hecho en sentido general.
Soltó dos bolas de pesos diferentes desde la Torre de Pisa delante de profesores y estudiantes.La narración detallada procede de Viviani, en 1654, sin un registro contemporáneo conocido.Posible, pero no probado.
Las dos bolas tocaron el suelo exactamente al mismo tiempo.No existen datos contemporáneos del supuesto ensayo; en el aire, el arrastre produce diferencias.Formulación demasiado fuerte.
Ese único experimento derribó a Aristóteles y produjo la ley de caída.El desarrollo de Galileo incluyó argumentos, múltiples experiencias y planos inclinados.Mito simplificador.

Por qué la historia se hizo tan famosa

La Torre de Pisa ofrece todo lo que busca una narración didáctica: un escenario reconocible, dos objetos, un resultado visual y un choque entre la autoridad antigua y la observación. Es mucho más fácil recordar esa escena que décadas de manuscritos, mediciones, argumentos y revisiones.

También hay una razón historiográfica. El análisis moderno de la biografía de Viviani sugiere que la anécdota funcionaba muy bien como retrato de Galileo como reformador de la filosofía natural: no solo discreparía de Aristóteles, sino que lo enfrentaría públicamente mediante una experiencia visible. Eso puede ayudar a explicar la fuerza de la historia, pero no prueba que Viviani la inventara. La conclusión prudente es más limitada: tenemos una fuente tardía importante, falta una confirmación contemporánea de la escena concreta y existen evidencias independientes de que Galileo sí investigó la caída de los cuerpos.

Entonces, ¿Galileo soltó o no las bolas?

La respuesta históricamente responsable es: puede que ocurriera alguna demostración, pero la versión famosa no puede tratarse como un hecho documentado. Lo que sí podemos afirmar con seguridad es que Galileo experimentó con el movimiento, registró pruebas de caída, desarrolló argumentos contra explicaciones aristotélicas simples y llegó a una teoría mucho más sofisticada de la aceleración.

El mejor antídoto contra el mito no es sustituir una certeza por otra. En vez de decir “ocurrió exactamente así” o “nunca ocurrió”, conviene mostrar la fuerza de la evidencia detrás de cada afirmación. La historia de la Torre de Pisa es un buen ejemplo de cómo se construye la historia de la ciencia: experimentos reales, argumentos teóricos y memorias posteriores pueden terminar condensados en una imagen más nítida de lo que permiten las fuentes.

Fuentes y lectura adicional

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