El 7 de septiembre de 2026, el Ministerio de las Mujeres de Brasil publicó una lista de siete mujeres asociadas a las luchas por la emancipación política del país: Hipólita Jacinta Teixeira de Melo, Bárbara de Alencar, Urânia Vanério, Maria Felipa de Oliveira, Maria Quitéria de Jesus, Maria Leopoldina y Ana Lins. La selección coincide con las siete trayectorias reunidas en el libro Independência do Brasil: as mulheres que estavam lá, presentado por la Cámara de Diputados en 2022. Sin embargo, el punto central es que estas biografías no han llegado hasta nosotros con el mismo tipo ni con la misma cantidad de documentación.
Eso cambia la forma correcta de contar la historia. En algunos casos sobreviven decretos, oficios, registros militares, cartas o textos producidos durante los acontecimientos. En otros, la reconstrucción depende de procesos judiciales posteriores, historiografía regional, tradición oral o atribuciones realizadas por investigadores dos siglos después. Distinguir esos niveles no reduce la importancia de ninguna de ellas: evita tratar memoria, hipótesis y hecho documentado como si fueran lo mismo.
Cómo leer las siete trayectorias sin igualar evidencias diferentes
En este artículo, “apoyo documental alto” significa que existen registros contemporáneos o muy cercanos a los hechos que sostienen las afirmaciones centrales sobre la actuación de una persona. “Apoyo reconstruido” indica que una afirmación depende del cruce historiográfico posterior. “Memoria con indicios” significa que existe una tradición consistente y algunos documentos relacionados con la figura, pero no una prueba directa de todos los hechos que después se le atribuyeron. Estas etiquetas son una guía editorial, no una calificación académica definitiva.
| Personaje | Papel más seguro de afirmar | Nivel de apoyo | Principal cautela |
|---|---|---|---|
| Maria Quitéria | Combatió en las guerras de Independencia en Bahía y recibió reconocimiento militar e imperial | Alto | Evitar repetir como hechos episodios heroicos posteriores sin indicar la fuente |
| Maria Leopoldina | Ejerció la regencia, presidió el Consejo de Estado del 2 de septiembre de 1822 y apoyó la ruptura con Portugal | Alto | “Firmó la Independencia” simplifica un proceso documental y político más complejo |
| Urânia Vanério | Se le atribuye la autoría de Lamentos de uma Baiana, panfleto de 1822 contra la violencia de las tropas portuguesas | Alto para el texto; reconstruido para la autoría | La identidad de la autora es resultado de una investigación histórica reciente |
| Hipólita Jacinta | Participó en la articulación de la Conjuración Mineira y en la comunicación entre conspiradores | Alto/reconstruido | Su movimiento es de 1789; vincularla directamente al 7 de septiembre de 1822 sería anacrónico |
| Bárbara de Alencar | Estuvo implicada en la Revolución de 1817 en Ceará y sufrió prisión | Bueno | La intensidad de su actuación directa en 1824 aparece con más fuerza en biografías y memoria posteriores |
| Ana Lins | La historiografía de Alagoas la asocia al núcleo republicano del ingenio Sinimbu en 1817 y 1824 | Moderado | Muchos detalles proceden de síntesis regionales posteriores y no de abundante documentación personal |
| Maria Felipa | Es una figura central de la memoria popular de Itaparica sobre la resistencia de 1822-1823 | Memoria con indicios | Los documentos ayudan a discutir su posible existencia histórica, pero no prueban todos los hechos militares que se le atribuyen |
Maria Quitéria: la trayectoria de combate con documentación directa más sólida
Entre las siete, Maria Quitéria es uno de los casos mejor documentados de participación militar directa. El Archivo Nacional de Brasil conserva el acto del 20 de agosto de 1823 que le concedió la insignia de Caballero de la Orden Imperial del Cruzeiro por los servicios prestados en la restauración de Bahía. También existen oficios militares de 1823 que la describen como combatiente y registran honores de cadete.
La tradición según la cual se alistó con ropa masculina y el nombre “Medeiros” también está apoyada por documentación y por un relato cercano a los hechos. La viajera Maria Graham conoció a Quitéria en Río de Janeiro en agosto de 1823 y registró la conversación en su diario. Estudios documentales posteriores, como el publicado por la Revista Portuguesa de História Militar, cruzan ese testimonio con órdenes de uniforme, oficios y noticias de la época.
Conviene ser prudentes con detalles muy específicos repetidos en biografías populares: un número exacto de prisioneros, el mando formal de una unidad femenina o escenas de combate presentadas como ciertas cuando los registros son desiguales. El núcleo seguro es sólido: Quitéria se alistó, combatió en la campaña de Bahía, fue reconocida como cadete y recibió una condecoración imperial.
Maria Leopoldina: protagonismo político documentado sin reducirlo a una sola “firma”
Maria Leopoldina estuvo en el centro de las decisiones políticas de septiembre de 1822. Durante la ausencia de D. Pedro, ejerció la regencia en Río de Janeiro. La Biblioteca Nacional Digital registra que el 2 de septiembre presidió una reunión extraordinaria del Consejo de Estado que aconsejó al príncipe no obedecer nuevas órdenes llegadas de Lisboa. La correspondencia enviada a D. Pedro también fue central en el episodio.
Una carta atribuida a Leopoldina y conservada en un acervo vinculado al Museo Imperial, reproducida por Correio IMS, recomienda actuar inmediatamente ante la crisis. Por eso es sólido afirmar que ejerció la regencia, participó en la deliberación y presionó a favor de la ruptura con Portugal.
Es más prudente evitar la fórmula “Leopoldina firmó la Independencia” como si existiera un único documento equivalente a una declaración moderna. Las fuentes institucionales usan expresiones distintas para la sesión del 2 de septiembre. La afirmación históricamente más segura es el conjunto de acciones: regencia, presidencia del Consejo, deliberación política y envío de correspondencia decisiva a D. Pedro.
Urânia Vanério: un panfleto de 1822 cuya autora fue recuperada dos siglos después
Lamentos de uma Baiana es un documento político de 1822 escrito en medio de la crisis militar de Salvador y conocido por los historiadores antes de que se identificara a su autora. El gran cambio llegó con la investigación de Patrícia Valim, que atribuyó el texto a Urânia Vanério, que entonces tenía 10 años. La historiadora presentó esa reconstrucción de archivo en 2022, y la identificación fue incorporada después por instituciones como la Cámara de Diputados de Brasil.
La distinción es clara: la existencia del panfleto y su contenido político contrario al dominio portugués son hechos documentales de 1822; el vínculo nominal entre el texto y Urânia es una atribución historiográfica reciente construida mediante investigación de archivo. Eso no la debilita, pero exige presentar la autoría como resultado de una investigación y no como una información conocida de forma continua desde el siglo XIX.
Hipólita Jacinta: participación real en la Conjuración Mineira, pero en una etapa anterior de la crisis colonial
Hipólita Jacinta Teixeira de Melo pertenece a una cronología anterior al proceso de 1822. Su actuación está vinculada a la Conjuración Mineira de 1789. Investigaciones del Projeto República de la UFMG destacan su papel en la circulación de mensajes y en el intento de movilizar a los conspiradores después de prisiones y delaciones. La UFMG resume esta reconstrucción a partir de la documentación de la investigación judicial colonial y de estudios posteriores.
El reconocimiento institucional también avanzó: la Ley nº 15.086, del 3 de enero de 2025, inscribió el nombre de Hipólita en el Libro de los Héroes y Heroínas de la Patria.
La cautela cronológica es esencial. Ella no participó en la Independencia de 1822. Su inclusión solo tiene sentido cuando “Independencia” se entiende como un arco más amplio de contestación al dominio colonial y de formación de proyectos políticos entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Sin esa explicación, una lista puede hacer creer que las siete mujeres actuaron en el mismo episodio histórico.
Bárbara de Alencar: evidencia fuerte para 1817 y más cautela al extender su actuación a 1824
Bárbara de Alencar aparece en fuentes institucionales vinculadas a la Revolución Pernambucana de 1817 y al intento de extender el movimiento a Crato, en Ceará. Una biografía del Archivo Nacional sobre Tristão Gonçalves de Alencar registra que él participó en el movimiento junto a su madre Bárbara, un tío y un hermano. La Fundación Biblioteca Nacional también describe a José Martiniano de Alencar como participante de la Revolución de 1817 y de la Confederación del Ecuador junto a sus hermanos y su madre.
Existe, por tanto, buen apoyo para situar a Bárbara en la red revolucionaria de 1817 y en la represión posterior. Fórmulas más consagradas —“primera presa política de Brasil”, presidenta de una república en Crato o líder directa de la Confederación del Ecuador— deben ir acompañadas de la fuente específica, porque las biografías, homenajes legislativos y memorias regionales las presentan con distintos grados de precisión.
Ana Lins: una figura importante de la memoria republicana de Alagoas, con documentación más dispersa
Ana Maria José Lins, conocida como Ana Lins, está asociada al ingenio Sinimbu, en São Miguel dos Campos, y a la adhesión de parte de las élites locales a la Revolución Pernambucana de 1817. Un estudio publicado en la Revista del Instituto Histórico y Geográfico de Sergipe describe el ingenio como un núcleo de difusión de noticias revolucionarias y relaciona a Ana Lins y a su marido, Manuel Vieira Dantas, con la protección de partidarios de la causa.
La memoria municipal de São Miguel dos Campos también conserva una narración detallada de su participación en 1817 y 1824, al mismo tiempo que la llama “figura legendaria”. Esa expresión es útil: la asociación central entre Ana Lins y el republicanismo regional es recurrente, pero los episodios detallados de combate, prisión y liderazgo dependen en gran medida de síntesis históricas posteriores.
Como en los casos de Hipólita y Bárbara, incluirla en una lista de “mujeres de la Independencia” requiere un concepto más amplio que el 7 de septiembre: se trata de disputas sobre soberanía, república, autonomía provincial y relación con Portugal que atravesaron el período.
Maria Felipa: cuando la memoria es fuerte, pero la prueba directa de los hechos sigue siendo limitada
Maria Felipa de Oliveira es el caso en el que la separación entre memoria y prueba debe ser más explícita. Ocupa un lugar central en la tradición de Itaparica como mujer negra vinculada a la resistencia contra las tropas portuguesas. Instituciones de Bahía y del gobierno federal han incorporado su figura a las narraciones públicas del Dos de Julio. La propia Asamblea Legislativa de Bahía distingue personajes documentados de figuras “recordadas en la memoria”, y cita a Maria Felipa en Itaparica.
La investigación dio un paso importante cuando Milton Moura y Felipe Peixoto Brito analizaron un proceso criminal de 1834. El artículo publicado en Veredas da História identifica a una Maria Felippa pobre y analfabeta que actuó como denunciante en Itaparica y discute si puede corresponder a la mujer conservada por la tradición local. El documento refuerza la posible historicidad de la figura, pero no demuestra automáticamente que esa mujer realizara los hechos militares atribuidos a Maria Felipa en 1822-1823.
Por eso, afirmaciones como “lideró a 40 mujeres”, “quemó 40 o 42 embarcaciones”, “sedujo a soldados portugueses” o “usó plantas urticantes contra marineros” no deben presentarse como hechos cerrados sin explicar la naturaleza de la fuente. La redacción más precisa es que la tradición atribuye a Maria Felipa un liderazgo en la resistencia popular de Itaparica y que investigaciones recientes localizaron documentos compatibles con la existencia de una mujer con ese nombre, mientras la comprobación de episodios concretos sigue abierta.
Qué cambia cuando la historiografía hace visibles las incertidumbres
Las siete mujeres ayudan a desmontar la idea de que la Independencia de Brasil fue obra de un solo hombre, un solo día o una sola región. Pero el avance historiográfico no consiste en sustituir una galería de héroes masculinos por otra galería femenina igualmente simplificada. Consiste en mostrar cómo diferentes agentes entraron en la política por vías distintas —armas, cartas, panfletos, redes familiares, haciendas, consejos de gobierno y resistencia popular— y también cómo la producción y conservación de las fuentes fueron desiguales.
Maria Quitéria y Leopoldina dejaron rastros documentales más abundantes porque estaban vinculadas al Ejército, la Corte y a instituciones que producían y conservaban papeles. Urânia pudo ser recuperada porque un texto sobrevivió y los archivos permitieron reconstruir su autoría. Hipólita, Bárbara y Ana Lins exigen leer movimientos anteriores o paralelos al 7 de septiembre. Maria Felipa muestra con mayor claridad el desafío de estudiar a mujeres negras y populares cuya memoria colectiva sobrevivió mejor que los registros oficiales.
La pregunta más productiva, por tanto, no es solo “¿fueron heroínas estas mujeres?”, sino “¿qué podemos demostrar exactamente sobre cada una, con qué fuentes y con qué límites?”. Ese cambio de enfoque conserva su importancia y, al mismo tiempo, ofrece al lector la precisión que exige la historia.
Principales fuentes consultadas
- Ministerio de las Mujeres — siete mujeres en la Independencia, 7/9/2026
- Cámara de Diputados — presentación de Independência do Brasil: as mulheres que estavam lá
- Archivo Nacional — condecoración de Maria Quitéria
- Biblioteca Nacional Digital — Independencia de 1822 y actuación de Leopoldina
- UFMG — investigación sobre Hipólita Jacinta
- Veredas da História/UFBA — proceso judicial de 1834 relacionado con Maria Felipa





