En 2026, la Anvisa de Brasil cambió la forma en que deben encuadrarse y etiquetarse los suplementos alimenticios con derivados de cúrcuma. La actualización llegó después de una alerta de farmacovigilancia sobre casos raros, pero potencialmente graves, de lesión hepática asociados sobre todo a extractos concentrados y formulaciones que aumentan la biodisponibilidad de la curcumina. La clave es separar tres cosas distintas: la cúrcuma usada como alimento, el extracto usado en suplementos y los medicamentos que contienen derivados de la planta.
Qué cambió la Anvisa en 2026
En marzo de 2026, la Agencia publicó una alerta sobre riesgo de daño hepático en personas que usan medicamentos o suplementos con cúrcuma o curcuminoides. En abril, la Instrucción Normativa Anvisa nº 438/2026 modificó la IN nº 28/2018, que reúne los constituyentes permitidos, límites de uso y requisitos de etiquetado de los suplementos alimenticios.
| Tema | Regla de 2026 | Qué significa en la práctica |
|---|---|---|
| Curcumina | Para el grupo de adultos >19 años, el suplemento debe aportar al menos 80 mg y no superar 130 mg en la recomendación diaria. | Esos valores pasan a interpretarse como curcuminoides totales, no solo como curcumina aislada. |
| Cómo se calcula la cantidad | El cálculo incluye curcumina, desmetoxicurcumina y bisdesmetoxicurcumina. | Un producto no puede tratar esos componentes como si cada uno estuviera fuera del mismo límite regulatorio. |
| Tetrahidrocurcuminoides | Se incluyeron como constituyente autorizado, con un máximo de 120 mg para adultos >19 años. | La norma no permite combinar en el mismo producto tetrahidrocurcuminoides y extracto de rizomas de cúrcuma. |
| Advertencia | Pasa a ser obligatoria una advertencia específica de seguridad en los suplementos con estos constituyentes. | La etiqueta debe señalar los grupos que no deben consumir el producto y orientar a las personas con enfermedades o que usan medicamentos a buscar evaluación médica. |
| Transición | La norma fijó seis meses para la adecuación, contados desde su entrada en vigor el 22 de abril de 2026. | Durante la transición, los productos aún sin el nuevo texto en la etiqueta podían fabricarse o importarse si la advertencia se ofrecía por el servicio de atención al consumidor y la web de la empresa; las unidades producidas en ese período pueden venderse hasta su fecha de caducidad. |
Hay un matiz importante: el intervalo de 80 a 130 mg es un criterio regulatorio para suplementos que aportan curcumina como sustancia bioactiva. No es una recomendación universal de consumo ni significa que 130 mg sea un umbral de toxicidad por debajo del cual cualquier persona esté automáticamente protegida.
La cúrcuma en alimentos, suplementos y medicamentos no es lo mismo
1. Cúrcuma como alimento
La alerta de 2026 no se dirigió al uso culinario habitual de la cúrcuma. La propia Anvisa señaló que la especia usada en la comida no forma parte de la alerta de farmacovigilancia. La preocupación regulatoria se concentra en productos que aportan extractos o curcuminoides en formas más concentradas y, en algunos casos, más biodisponibles que la exposición alimentaria normal.
2. Extracto de cúrcuma en un suplemento
Los suplementos alimenticios son la categoría directamente afectada por la IN nº 438/2026. El constituyente autorizado es el extracto de rizomas de Curcuma longa usado como fuente de curcumina, dentro de los límites y condiciones definidos por la Anvisa. La actualización de 2026 también hizo explícito el cálculo por curcuminoides totales y añadió una advertencia de seguridad obligatoria.
3. Medicamentos con derivados de cúrcuma
Los medicamentos siguen reglas propias y no deben confundirse con los suplementos. En la alerta de marzo, la Anvisa informó que se añadirían avisos de seguridad a los prospectos de medicamentos específicos con extractos concentrados de cúrcuma. Esto no convierte a un suplemento en tratamiento ni significa que un producto alimentario tenga la misma dosis, indicación o nivel de control que un medicamento.
Quién debe evitar suplementos con cúrcuma según la nueva advertencia
La advertencia exigida por la Anvisa indica que estos suplementos no deben ser consumidos por embarazadas, personas en periodo de lactancia, niños, personas con enfermedades hepáticas, enfermedades biliares o úlceras gástricas. Quienes tengan otras enfermedades o estén usando medicamentos deben consultar al médico antes del consumo.
La advertencia de 2026 no incluye una lista de clases específicas de medicamentos que interactúen con la curcumina. Por eso, no es adecuado convertir la norma en una lista genérica de “medicamentos prohibidos” sin considerar el fármaco concreto, la dosis, el estado clínico y el producto utilizado.
Por qué apareció una alerta para el hígado
La alerta de farmacovigilancia de la Anvisa se apoyó en evaluaciones internacionales y notificaciones de eventos adversos que asociaron productos concentrados de cúrcuma o curcuminoides con casos de inflamación y lesión hepática. La Agencia describe estos eventos como raros, pero potencialmente graves, y presta especial atención a las formulaciones que aumentan de forma marcada la absorción de curcumina.
Esta señal de seguridad no significa que toda persona que tome un suplemento de cúrcuma vaya a sufrir daño hepático. Tampoco permite predecir con precisión quién tendrá una reacción, porque parte de los casos descritos presenta un patrón compatible con una reacción idiosincrásica, es decir, difícil de anticipar solo a partir de la dosis.
Qué síntomas exigen suspender el uso y buscar evaluación
La Anvisa orienta a suspender el producto y buscar atención médica si aparecen signos compatibles con una posible lesión hepática, como:
- color amarillento de la piel o los ojos;
- orina muy oscura;
- cansancio intenso y sin explicación;
- náuseas;
- dolor abdominal.
Las sospechas de eventos adversos pueden notificarse por los canales de vigilancia de la Anvisa: VigiMed para medicamentos y e-Notivisa para suplementos.
Cómo interpretar la cantidad de miligramos de la etiqueta
El cambio de 2026 cierra una brecha importante de interpretación: para el límite regulatorio de curcumina, cuenta la suma de los tres curcuminoides principales. En la práctica, no basta con mirar un número destacado de “curcumina” en el frente del envase; importan la composición completa y la recomendación diaria de consumo.
También es esencial separar límite regulatorio de evidencia clínica. La IN define cuánto puede aportar un suplemento de esta categoría al grupo poblacional autorizado; no demuestra beneficio para una enfermedad específica ni convierte el valor máximo en una dosis terapéutica. El propio proceso de 2026 estuvo impulsado por preocupaciones de seguridad poscomercialización y por incertidumbres sobre productos concentrados o con absorción aumentada.
Qué revisar antes de usar un suplemento de cúrcuma en 2026
- Identifique la categoría del producto. Una especia culinaria, un suplemento y un medicamento no deben tratarse como equivalentes.
- Lea la recomendación diaria. Compare la cantidad declarada con los límites aplicables a los curcuminoides totales, no solo con un número aislado en el frente de la etiqueta.
- Busque la advertencia de seguridad. En 2026 hubo un período de transición de etiquetado; durante ese intervalo, la información también podía ofrecerse por el servicio de atención al consumidor y la web del fabricante.
- No use el suplemento si pertenece a uno de los grupos para los que la norma desaconseja el consumo.
- Si tiene una enfermedad o usa medicamentos, lleve la etiqueta o la composición a un profesional de la salud. La orientación regulatoria es consultar al médico, no asumir que “natural” significa libre de riesgo.
- No use un suplemento como sustituto del diagnóstico o tratamiento. La actualización de la Anvisa es una medida de seguridad, no una validación de afirmaciones terapéuticas.
Qué permite concluir la evidencia — y qué no
El escenario de 2026 permite una conclusión práctica: la cúrcuma culinaria habitual debe distinguirse de los extractos concentrados; los suplementos tienen límites y advertencias propios; y las personas en grupos de mayor riesgo necesitan cautela adicional. Al mismo tiempo, los reportes de hepatotoxicidad no ofrecen una tasa individual precisa de riesgo y no justifican afirmar que cualquier dosis superior a un número específico causará lesión hepática.
Quien quiera consultar las fuentes primarias puede revisar la explicación de los cambios de 2026, la alerta de seguridad de marzo y el texto completo de la IN nº 438/2026 publicados por la Anvisa.





