Las Obras por Dentro30/08/2026Curadoria Literária8 min de lecturaActualizado el 16/09/2026

¿Gregor Samsa se convirtió en una cucaracha? Qué escribió Kafka en La metamorfosis y por qué difieren las traducciones

El original alemán no llama cucaracha a Gregor. Entienda el sentido de Ungeziefer, las decisiones de traducción, las pistas del cuerpo y la carta en la que Kafka rechazó representar a la criatura.

Mesa de estudo em luz sépia com livros de A Metamorfose, retrato de Kafka, trecho em alemão, anotações sobre traduções e um inseto grande semelhante a uma barata no centro.

La respuesta más segura es: no, Franz Kafka no escribió que Gregor Samsa se convirtiera en una cucaracha. En la frase que abre La metamorfosis, el narrador dice que despertó transformado "zu einem ungeheueren Ungeziefer". La dificultad está precisamente en Ungeziefer, una palabra alemana amplia y desagradable, sin el grado de precisión zoológica que "cucaracha" tendría en español.

Eso no significa que toda traducción por "insecto" sea incorrecta. El cuerpo descrito por Kafka es claramente no humano y tiene rasgos que recuerdan a un gran artrópodo, y el propio autor, en una carta de 1915, usa la palabra Insekt al hablar de la criatura. El problema comienza cuando una solución de traducción o una imagen cultural pasa a tratarse como si fuera una identificación textual de especie.

La respuesta corta: Kafka no escribió "cucaracha"

El original no usa Kakerlake, Schabe ni otra palabra alemana que nombre específicamente una cucaracha. Usa Ungeziefer, precedida por ungeheueren. Según el contexto, ungeheuer puede transmitir ideas como monstruoso, enorme, desmesurado o terrible. Ungeziefer, a su vez, funciona como un término genérico para animales considerados indeseables, nocivos o repugnantes.

Duden, uno de los principales diccionarios del alemán, define Ungeziefer como un conjunto de plagas animales e incluye ejemplos tan distintos como piojos, chinches, ácaros, ratas y ratones. La propia amplitud de esos ejemplos muestra por qué la palabra no apunta a una especie. Su etimología también es expresiva: el término se remonta a una idea de animal impropio para el sacrificio y, más tarde, se restringió para designar seres vistos como nocivos o indeseables.

En español tampoco hay un equivalente perfecto que conserve al mismo tiempo la generalidad, la repulsión y el ritmo del original. "Alimaña" puede acercarse al campo semántico, pero sugiere otros animales según el contexto. "Bicho" es amplio, aunque puede sonar informal. "Insecto" es más claro y encaja con varias pistas del cuerpo, aunque resulta más específico que Ungeziefer en sentido lexicográfico. Es en ese espacio donde las traducciones empiezan a divergir.

El cuerpo de Gregor da pistas, pero no cierra la especie

Kafka describe el nuevo cuerpo poco a poco. Al comienzo, Gregor percibe una espalda dura como una coraza, un vientre convexo y marrón dividido por salientes curvos y muchas patas delgadas en relación con el tamaño del cuerpo. Más adelante, aprende a usar sus Fühler, término que puede traducirse como antenas o apéndices sensoriales, advierte que en realidad no tiene dientes pero sí mandíbulas fuertes, y consigue adherirse a superficies y arrastrarse por las paredes y el techo.

Esos detalles hacen perfectamente comprensible que muchos lectores imaginen un insecto. También ayudan a explicar por qué "insecto monstruoso" se convirtió en una solución tan estable en portugués. Pero las piezas no forman una ficha taxonómica. Kafka no informa una especie, no ofrece una descripción anatómica completa y, en varios momentos, aborda el cuerpo mediante sensaciones parciales y descubrimientos a medida que Gregor intenta moverse, comer o atravesar la habitación.

Por eso, decir "es una criatura de aspecto insectoide" es más defendible que decir "es una cucaracha". La primera formulación resume pistas del texto. La segunda añade una identificación que el narrador no proporciona.

¿Y el "escarabajo" citado al final de la novela corta?

Hay un pasaje que suele alimentar otra respuesta categórica. En el tercer capítulo, la vieja asistenta, que no demuestra el mismo miedo que los demás personajes, llama a Gregor "alter Mistkäfer". Mistkäfer es un escarabajo asociado al estiércol, algo cercano a "viejo escarabajo pelotero" o "viejo escarabajo del estiércol".

Eso no convierte la frase en un dictamen del narrador. Es un personaje que le pone a Gregor un apodo grosero, en un contexto en el que lo trata con familiaridad y desprecio. La palabra revela cómo ella lo ve, no una clasificación establecida por la voz narrativa.

La distinción importa porque La metamorfosis trabaja constantemente con el contraste entre lo que Gregor todavía piensa y siente como persona y lo que los demás empiezan a ver cuando lo miran. Una denominación lanzada por un personaje no tiene el mismo peso que una identificación objetiva hecha por el narrador.

Por qué tantas traducciones eligen "insecto"

La elección de "insecto" no surgió de la nada. Resuelve una dificultad real: ofrece rápidamente al lector una imagen compatible con buena parte de la descripción corporal y evita palabras que, en portugués, podrían sonar extrañas o desplazadas.

Modesto Carone, una de las principales referencias brasileñas en la traducción de Kafka directamente del alemán, vertió el pasaje como "inseto monstruoso" ("insecto monstruoso"). En sus comentarios sobre la frase, reconoció que la solución era correcta en un sentido general, pero no preservaba todos los efectos del alemán. Uno de ellos es la secuencia de palabras con el prefijo un- al comienzo de la novela corta, que participa del clima de negación y extrañamiento de la frase.

La traductora Raquel Abi-Sâmara trató el mismo problema en un artículo de 2021 en Cadernos de Tradução, de la UFSC. Al retraducir la obra, buscó una forma menos domesticada y propuso "monstruoso bicho repugnante". Según su relato, la edición publicada sustituyó "bicho" por "inseto", manteniendo "repugnante". El caso muestra que la traducción de un clásico no depende solo del diccionario: también pesan la tradición editorial, las expectativas del lector y las decisiones de revisión.

Un estudio de Helmut Galle publicado en 2023, al comparar 22 traducciones brasileñas de la novela corta, volvió a encontrar una fuerte concentración en fórmulas como "inseto monstruoso" y "monstruoso inseto". La recurrencia ayuda a consolidar "insecto" como respuesta familiar, pero la familiaridad no convierte una solución de traducción en una especie zoológica explicitada por el original.

De dónde salió la cucaracha en el imaginario brasileño

La asociación con la cucaracha es especialmente fuerte en Brasil, y la investigación de Tito Lívio Cruz Romão ayuda a separar traducción de recepción cultural. En un artículo publicado por Revista Graphos, de la UFPB, el investigador comparó 31 versiones de Die Verwandlung en portugués, español, italiano, francés e inglés, con atención especial a Ungeziefer y a la imagen de la cucaracha.

El estudio muestra que la cucaracha se convirtió en una referencia recurrente en la recepción brasileña incluso cuando no aparece como elección del traductor para la palabra alemana. Un ejemplo es especialmente esclarecedor. En la edición brasileña de 1965 traducida por Brenno Silveira, la apertura hablaba de "uma espécie monstruosa de inseto" ("una especie monstruosa de insecto"), pero la contraportada describía al personaje como metamorfoseado en "barata", es decir, cucaracha. En otras palabras: el mismo objeto editorial podía ofrecer al lector dos respuestas diferentes, una en el texto traducido y otra en el paratexto.

Portadas, resúmenes, adaptaciones, cómics, videos, clases y referencias populares repetidas durante décadas pueden fijar una imagen más deprisa que la formulación ambigua del original. Cuando eso ocurre, es fácil recordar "Gregor se convierte en una cucaracha" como si la frase estuviera en el libro.

La fuerza de esa asociación no la vuelve absurda. Una cucaracha es una de las imágenes posibles evocadas por un gran bicho rastrero, marrón y repulsivo. El salto injustificado está en transformar una posibilidad visual en información textual definitiva.

La carta del 25 de octubre de 1915 es la pista decisiva sobre la imagen

Poco antes de la publicación en libro, Kafka supo que Ottomar Starke haría la ilustración de la portada. En una carta fechada el 25 de octubre de 1915 a la editorial Kurt Wolff Verlag, reaccionó ante el riesgo de que el artista dibujara a la criatura. Kafka pidió que el insecto en sí no fuera dibujado y añadió que no debía mostrarse ni siquiera de lejos.

La carta exige una lectura cuidadosa. Primero, Kafka usa Insekt, "insecto", al referirse a la criatura fuera del texto literario. Eso da apoyo a traducciones que eligen "insecto" como término general. Segundo, y quizá más importante, rechaza fijar visualmente la forma. Como alternativas para la portada, sugiere escenas en las que los familiares están ante la puerta cerrada o en una habitación iluminada mientras la habitación oscura de Gregor permanece abierta.

La carta, por tanto, no sirve para probar que Gregor "no es un insecto". Muestra algo más preciso: Kafka no quería que la criatura quedara reducida a una figura visual determinada. Esa resistencia coincide con la estrategia narrativa de ofrecer características corporales sin nombrar una especie.

Precisamente por eso, una portada moderna con una cucaracha puede leerse de dos maneras. Si se presenta como la respuesta, simplifica el texto. Si se presenta como la imagen popular que el artículo está interrogando, puede funcionar como punto de partida para la duda.

Entonces, ¿en qué se transforma Gregor Samsa?

En el nivel más fiel al original, Gregor se transforma en un ungeheueres Ungeziefer: una criatura monstruosa, nociva, repugnante o indeseable cuya especie no se especifica. "Insecto monstruoso" es una traducción tradicional y defendible, especialmente porque el cuerpo descrito es fuertemente insectoide y Kafka empleó Insekt en su correspondencia. Aun así, la palabra elegida en la narración es más abierta que "insecto" y mucho más abierta que "cucaracha".

"Cucaracha" debe tratarse como interpretación o imagen cultural, no como respuesta literal. "Escarabajo" tampoco resuelve la cuestión, porque Mistkäfer aparece en el habla de la asistenta, no como clasificación del narrador. Las traducciones divergen porque cada una debe decidir cuánto de la indeterminación de Ungeziefer preservar y cuánto convertir en una imagen inmediata para el lector.

Si la pregunta es "¿Kafka escribió que Gregor se convirtió en una cucaracha?", la respuesta es no. Si la pregunta es "¿es posible imaginar una cucaracha?", sí, como una entre varias visualizaciones. Y si la pregunta es "¿cuál es la forma más precisa de decir lo que ocurre?", la mejor respuesta es que Gregor despierta transformado en una criatura monstruosa y repugnante, de aspecto insectoide, que Kafka deliberadamente no fija como una especie determinada.

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