Tierra y Universo08/08/2026Núcleo de Ciência no Cotidiano7 min de lecturaActualizado el 16/09/2026

El “mar de colmenas” de Marte: lo que pueden revelar las fracturas de Valle Grande y por qué su origen aún es incierto

La curiosidad encontró un extenso campo de fracturas poligonales de 4 a 8 cm en Valle Grande. La forma se asemeja a la de una colmena, pero el origen aún está bajo investigación.

Campo de pequenas fraturas poligonais cobrindo o terreno de Valle Grande, em Marte, observado pelo rover Curiosity.

El terreno parece estar cubierto por una enorme colmena de piedra. En Valle Grande, una región de Marte por la que viaja el rover Curiosity en el cráter Gale, pequeñas crestas forman polígonos de sólo 4 a 8 centímetros de ancho y se repiten hasta donde alcanza la vista de las cámaras.

La NASA publicó el hallazgo el 29 de julio de 2026. El panorama de 360 grados que reveló la extensión del campo se registró el 19 y 20 de junio, durante los 4.930 y 4.931 soles de la misión. Curiosity ya había encontrado fracturas poligonales antes, pero, según la agencia, nunca tantas en un solo lugar.

La geometría llama la atención. La explicación, sin embargo, está lejos de estar cerrada. Pueden surgir fracturas similares a través de diferentes procesos, y algunas de ellas cuentan historias muy diferentes sobre la temperatura, el agua y la transformación de los sedimentos marcianos.

Lo que Curiosity encontró en Valle Grande

“Valle Grande” es el apodo que le dio el equipo de la misión al área que el rover está escalando en el Monte Sharp, la montaña de aproximadamente 5 kilómetros de altura en el centro del cráter Gale.

En el nuevo campo, las fracturas forman una malla de pequeñas células que se asemeja a la estructura de un panal. Aparecen alrededor del rover y también siguen los lados de una elevación cercana apodada “Miraflores”, de aproximadamente 6 metros de altura.

La escala es importante. Esto no quiere decir que se trate del mayor campo de polígonos de Marte, algo que las observaciones disponibles no nos permiten concluir. Se trata, según la NASA, de la mayor concentración de este tipo encontrada por el propio Curiosity hasta el momento.

El blog operativo de la misión muestra que la sorpresa comenzó incluso antes del anuncio público. Cuando el rover entró en una unidad que, desde la órbita, parecía relativamente lisa, el equipo encontró el suelo cubierto por las estructuras. Luego, los científicos dirigieron observaciones de cerca de las crestas y el interior de los polígonos, utilizando diferentes instrumentos para estudiar la textura y la composición.

Una forma similar puede nacer de diferentes procesos

Aquí es precisamente donde el descubrimiento se vuelve más interesante. Un patrón poligonal no funciona como una huella digital que por sí sola identifique un único proceso geológico.

La propia NASA cita más de una posibilidad para estructuras de este tipo. Algunas fracturas encontradas anteriormente por Curiosity se interpretaron claramente como grietas de barro. En otros casos, los ciclos de calentamiento y enfriamiento o los procesos que ocurrieron cuando los sedimentos fueron enterrados y comprimidos, expulsando el agua de sus poros, pueden contribuir a patrones similares.

Estas alternativas no son detalles. Cada uno apunta a una historia diferente.

Si las fracturas están relacionadas con el secado de sedimentos húmedos, pueden registrar condiciones en las que había agua cerca de la superficie. Si los ciclos térmicos jugaron un papel dominante, la geometría puede reflejar tensiones repetidas producidas por variaciones de temperatura. Si la estructura está relacionada con la compactación y la circulación de fluidos durante el entierro, parte de la historia puede haber ocurrido después de que el sedimento ya se había depositado.

Por lo tanto, ver una “colmena” no es suficiente para decir cuándo hubo agua, cuánto tiempo estuvo presente o incluso si el agua superficial fue el mecanismo responsable de las fracturas observadas ahora.

El caso de Pontours demuestra por qué la comparación requiere cuidado

Curiosity ya ha encontrado un ejemplo en Marte donde la geometría poligonal proporcionó evidencia mucho más específica.

En una zona llamada “Pontours”, observada en 2021 y descrita en un estudio publicado en Nature en 2023, los investigadores identificaron crestas poligonales de un centímetro de largo enriquecidas en sulfatos y conectadas por uniones en forma de Y. La combinación de forma, composición y contexto geológico se interpretó como un registro de ciclos repetidos de humedad y sequía en el antiguo Marte.

La NASA explicó en su momento que las grietas de lodo pueden tener inicialmente pilares en forma de T. Después de una exposición repetida al agua y un mayor secado, estos pilares pueden reorganizarse para producir patrones más cercanos a los hexágonos. En Pontours, esta secuencia apoyó la interpretación de ciclos prolongados húmedo-seco.

Es tentador mirar a Valle Grande y aplicar inmediatamente la misma explicación. No hay ninguna base para esto todavía.

La lección de Pontours es precisamente que la forma era sólo una parte de la evidencia. La orientación de la fractura, el tipo de articulación, la mineralogía, la posición en las capas y la composición química trabajaron juntos. Para el nuevo campo, el equipo todavía está intentando descubrir qué combinación de estas señales explica mejor lo que ven.

Lo que la geometría y la química pueden revelar

El científico del proyecto Curiosity Ashwin Vasavada dijo que el equipo midió cuidadosamente tanto las formas como la química de las estructuras y espera encontrar pistas sobre su formación en estos datos.

El plan de observación le ayuda a comprender por qué. A finales de junio, el rover examinó por separado las crestas y los centros de los polígonos con instrumentos de análisis químico y de imágenes, incluidos MAHLI, APXS y ChemCam.

La geometría puede mostrar cómo se distribuyen las tensiones por todo el material. La composición, a su vez, puede indicar si las crestas conservaban minerales diferentes a los que se encuentran en el centro de las células.

En principio, las diferencias químicas sistemáticas podrían indicar transporte o deposición de minerales a lo largo de fracturas antiguas. Una composición similar entre crestas e interior requeriría considerar otros caminos. Esta es una interpretación del tipo de información que los instrumentos pueden ofrecer, no un resultado ya anunciado para Valle Grande.

También es necesario tener en cuenta que el relieve observado hoy ha sufrido erosión durante un enorme período de tiempo. Las crestas que se destacan hoy pueden ser partes más fuertes de estructuras más antiguas, y el patrón visible no tiene por qué coincidir exactamente con la apariencia original de las grietas.

Lo que el nuevo campo puede decir sobre el antiguo Marte

El valor científico de Valle Grande no depende de una explicación espectacular. Incluso los procesos puramente geológicos pueden funcionar como archivos de las condiciones que existían cuando se formaron y modificaron los sedimentos.

Si el equipo puede determinar el mecanismo dominante, las fracturas podrían ayudar a limitar aspectos como la presencia o circulación de agua, los episodios de secado, el entierro de sedimentos y las tensiones asociadas con las variaciones ambientales.

Esto es importante porque Curiosity está leyendo la historia del cráter Gale capa por capa. La misión ya ha encontrado abundante evidencia de lagos, vías fluviales y entornos antiguos que reunían agua y componentes químicos capaces de sustentar vida microbiana. La presencia de estas condiciones, sin embargo, no significa que existiera vida.

La misma precaución se aplica a las nuevas fracturas: no son fósiles, no constituyen una firma biológica y, en la etapa actual de la investigación, ni siquiera pueden presentarse como prueba independiente de ciclos húmedo-seco.

Por qué el origen sigue siendo incierto

La incertidumbre no surge de la falta de hipótesis, sino del problema opuesto: hay más de un proceso plausible capaz de producir patrones similares.

Para diferenciar entre estas posibilidades, los investigadores deben hacer coincidir la escala y la forma de los polígonos con su química, textura, relación con las capas vecinas y posibles cambios posteriores. Precisamente este tipo de análisis es el que Curiosity empezó a hacer al comparar las crestas con el interior de las células.

A partir del 8 de agosto de 2026, el lanzamiento de Valle Grande de la NASA todavía presenta estas explicaciones como hipótesis bajo investigación en lugar de un origen determinado. La agencia aún no ha utilizado los resultados químicos mencionados por el equipo para elegir públicamente un mecanismo ganador.

Es esta diferencia entre observar una forma y reconstruir su historia lo que hace que el “mar de colmenas” sea científicamente interesante. Los polígonos ya muestran que algún proceso repetitivo ha dejado una huella extraordinariamente extensa en el terreno. Descubrir cuál fue este proceso es lo que podría transformar un curioso paisaje en un nuevo capítulo en la historia ambiental de Marte.

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