Este 20 de septiembre de 2026, Estados Unidos y China tienen programada una nueva ronda de negociaciones en Nueva York, con inteligencia artificial, aranceles y minerales críticos entre los temas confirmados. La reunión reúne al secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, al representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, y al viceprimer ministro chino He Lifeng. Según Reuters, el encuentro está previsto para comenzar a las 10:30 en Manhattan y servir de preparación para la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping programada para el 24 de septiembre en Washington.
El punto central es que la ronda de hoy no parte de un acuerdo terminado. Busca organizar asuntos aún pendientes, revisar compromisos anteriores e identificar resultados que puedan llegar a la mesa de los dos presidentes. La USTR afirma que Estados Unidos quiere supervisar la aplicación de compromisos recientes, ampliar el comercio de bienes no sensibles y mejorar el acceso al mercado para agricultores y fabricantes estadounidenses. El Ministerio de Comercio de China, por su parte, confirmó la visita de He Lifeng a Estados Unidos del 19 al 23 de septiembre para consultas económicas y comerciales sobre asuntos de interés para ambas partes.
Qué está confirmado para la ronda del 20 de septiembre
| Tema | Qué está confirmado | Qué sigue abierto |
|---|---|---|
| Inteligencia artificial | Bessent dijo que espera discutir modelos de pesos abiertos y cerrados, además de salvaguardas para reducir riesgos compartidos y evitar el uso de sistemas avanzados por actores malintencionados. | No existe un texto público de acuerdo sobre estándares, fiscalización, acceso a modelos o límites de uso. |
| Aranceles y comercio | La tregua comercial entre EE. UU. y China vence el 10 de noviembre. Los negociadores también retoman conversaciones sobre reducciones arancelarias para bienes no estratégicos y la aplicación de compromisos anteriores. | No está confirmado si la tregua se prorrogará, qué aranceles podrían reducirse ni cuándo entrarían en vigor eventuales rebajas. |
| Minerales críticos | Funcionarios estadounidenses afirman que los flujos de imanes de tierras raras y otros minerales críticos chinos siguen por debajo de lo esperado y llevarán el tema a la reunión. | No hay anuncio público sobre nuevas licencias, volúmenes, plazos o cambios regulatorios de China. |
IA: la conversación empieza por riesgos y reglas, no por alineamiento tecnológico
La inteligencia artificial entra formalmente en una negociación económica de alto nivel porque combina seguridad, competitividad e infraestructura tecnológica. En una declaración citada por Reuters, Bessent dijo que Estados Unidos está abierto a discutir riesgos compartidos y formas de evitar una bifurcación completa de los dos ecosistemas. También indicó que la conversación debería abarcar tanto modelos de pesos abiertos, cuyos componentes centrales pueden descargarse y ajustarse, como modelos cerrados.
El concepto de salvaguardas sigue siendo amplio. Bessent ya ha defendido mecanismos para dificultar que sistemas poderosos caigan en manos de actores no estatales malintencionados. Eso no equivale, sin embargo, a un acuerdo bilateral de gobernanza. Persisten disputas sobre chips avanzados, controles de exportación, acusaciones estadounidenses de copia tecnológica mediante destilación y diferencias regulatorias entre ambos países. Estos asuntos forman el contexto de la conversación, pero no deben presentarse como temas ya negociados o resueltos en la ronda de hoy.
Del lado chino, la posición pública reciente enfatiza tanto el desarrollo como la seguridad. El 15 de septiembre, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China afirmó que Pekín toma en serio los riesgos inherentes y secundarios de la IA, defiende salvaguardas y prefiere un marco global de gobernanza construido mediante cooperación multilateral. Esa formulación deja espacio para el diálogo sobre seguridad, pero no elimina las diferencias sobre acceso tecnológico y controles nacionales.
Aranceles: la tregua de noviembre es el plazo más concreto
En el frente comercial, el marcador objetivo es el 10 de noviembre, cuando vence la tregua arancelaria actual. Reuters informa que los negociadores deben revisar el estado de ese arreglo y continuar conversaciones anteriores sobre comercio de bienes no estratégicos. En mayo, los dos gobiernos anunciaron mecanismos llamados Board of Trade y Board of Investment para tratar comercio e inversión, mientras que compromisos divulgados por Estados Unidos incluyeron compras chinas adicionales de productos agrícolas estadounidenses y aviones Boeing.
La declaración oficial de la USTR para la reunión del 20 de septiembre evita prometer reducciones arancelarias específicas. Greer afirmó que Washington quiere supervisar compromisos recientes, optimizar el comercio de bienes no sensibles y mejorar el acceso al mercado para agricultores, fabricantes y trabajadores estadounidenses. Eso indica que la agenda incluye ejecución y acceso, no solo nuevas medidas arancelarias.
También hay negociaciones paralelas que podrían influir en el paquete político de la cumbre. Reuters informó el 18 de septiembre que los dos países discutían una reducción o eliminación de los aranceles chinos sobre el gas natural licuado de Estados Unidos dentro de un marco más amplio de recortes arancelarios recíprocos. La información subrayó que esas conversaciones aún no estaban finalizadas. Por eso, este punto debe considerarse una negociación en curso y no un resultado garantizado de la reunión de hoy.
Minerales críticos: el problema ahora es la ejecución y la previsibilidad
Los minerales críticos y las tierras raras siguen en el centro de la disputa por las cadenas industriales. Estos materiales se utilizan en electrónica, vehículos, equipos aeroespaciales, defensa y partes de la infraestructura que sostiene la economía de la IA. Para Washington, la cuestión inmediata no es solo la existencia de compromisos chinos, sino el flujo efectivo de material y la previsibilidad de las licencias.
Según Reuters, un alto funcionario estadounidense afirmó que el desempeño de China en la restauración de esos flujos no habría alcanzado lo esperado. La Casa Blanca ya había señalado, después de entendimientos anteriores, que China abordaría escaseces en cadenas relacionadas con tierras raras y otros minerales críticos. La ronda del 20 de septiembre funciona, por tanto, también como una prueba de implementación: comprobar si los compromisos anunciados se traducen en una oferta suficiente para usuarios estadounidenses y globales.
Qué puede avanzar antes de la cumbre del 24 de septiembre
La función práctica de la reunión entre Bessent, Greer y He es preparar puntos que puedan presentarse a los presidentes cuatro días después. Reuters señala que analistas esperan medidas limitadas, orientadas más a mostrar continuidad del diálogo que a producir una resolución amplia de las disputas.
- En IA, un posible avance sería delimitar áreas de riesgo compartido y establecer canales de comunicación o principios de seguridad, sin resolver la competencia por chips y modelos.
- En aranceles, los negociadores pueden intentar cerrar detalles sobre reducciones para bienes no estratégicos, acceso al mercado o compromisos de compra, pero la extensión de la tregua de noviembre aún no ha sido anunciada.
- En minerales críticos, el foco puede recaer en licencias, regularidad de los flujos y cumplimiento de compromisos anteriores, sin que exista hasta ahora un nuevo volumen público acordado.
- En inversión, los foros creados anteriormente ofrecen un canal para casos específicos, pero no hay indicación pública de una liberalización amplia entre los dos países.
Qué todavía no debe tratarse como acuerdo
Antes del inicio de la ronda, no existe base pública para afirmar que Estados Unidos y China hayan cerrado una extensión de la tregua comercial, un nuevo paquete arancelario, cuotas de minerales críticos, reglas bilaterales de IA o cambios en los controles de exportación tecnológica. Tampoco hay confirmación de que negociaciones sectoriales, como las conversaciones sobre aranceles al LNG o compras adicionales de aeronaves, se hayan incorporado a un acuerdo final.
La distinción es importante porque la agenda del 20 de septiembre mezcla compromisos anteriores en fase de implementación, propuestas aún en negociación y temas de seguridad tecnológica que pueden exigir conversaciones prolongadas. El encuentro puede reducir incertidumbres y organizar resultados para la cumbre, pero la existencia de diálogo no demuestra convergencia.
Por qué la ronda importa para la geoeconomía
Los tres frentes están conectados. Los aranceles afectan el costo y el flujo del comercio; los minerales críticos determinan la resiliencia de las cadenas industriales; y la IA intensifica la competencia por semiconductores, infraestructura de cómputo y reglas de seguridad. El desafío de los negociadores es separar las áreas en las que parte del comercio puede normalizarse de las que se consideran estratégicas o sensibles.
Para empresas y gobiernos, la señal más relevante no será solo un anuncio político, sino la capacidad de transformar entendimientos en reglas previsibles, licencias, volúmenes y cronogramas verificables. Hasta que esos elementos aparezcan en documentos oficiales o comunicaciones de ambos gobiernos, la situación debe leerse como una negociación activa y no como un nuevo equilibrio ya consolidado entre Washington y Pekín.





