Sociología11/09/2026Núcleo de Humanidades7 min de lecturaActualizado el 16/09/2026

Declaración de Durban, 25 años: qué estableció el documento de 2001 y qué revisa la ONU en 2026

Entiende el alcance de la Declaración y el Programa de Acción de Durban, cómo se organizó su seguimiento y qué retoma la ONU en la reunión del 28 de septiembre de 2026.

Delegados de diferentes origens conversam em ambiente diplomático da ONU diante de um documento com referência a Durban 2001 e aos 25 anos, com o edifício das Nações Unidas ao fundo.

El 28 de septiembre de 2026, la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrará una reunión de alto nivel para conmemorar los 25 años de la adopción de la Declaración y el Programa de Acción de Durban (DDPA). El punto clave para entender el documento es jurídico y político al mismo tiempo: Durban no es, por sí solo, un tratado jurídicamente vinculante, sino un compromiso político internacional que organiza principios, prioridades y medidas prácticas contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia.

La DDPA fue adoptada en la Conferencia Mundial contra el Racismo, celebrada en Durban, Sudáfrica, del 31 de agosto al 8 de septiembre de 2001. Durante los 25 años siguientes, su contenido volvió a aparecer en conferencias de examen, declaraciones políticas, recomendaciones de órganos de derechos humanos y mecanismos específicos de la ONU. Sin embargo, la reunión de 2026 no equivale a una reescritura automática del texto: el objetivo oficial anunciado es movilizar apoyo público mundial para su aplicación plena y efectiva.

Qué es la Declaración y el Programa de Acción de Durban

El nombre reúne dos componentes aprobados en el mismo proceso. La Declaración formula diagnósticos, principios y compromisos políticos. El Programa de Acción convierte esos compromisos en recomendaciones y líneas de actuación para los Estados, las organizaciones internacionales, las instituciones nacionales y la sociedad civil.

ComponenteFunción principalCómo debe leerse
Declaración de DurbanDefine principios, reconoce problemas y registra compromisos políticos contra el racismo y la discriminación.Como marco político e interpretativo adoptado en la conferencia.
Programa de AcciónPropone medidas de prevención, protección de las víctimas, educación, acceso a la justicia, políticas públicas y cooperación.Como hoja de ruta de aplicación, no como código jurídico mundial.
Relación con los tratadosRefuerza la centralidad de instrumentos como la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (ICERD).Las obligaciones jurídicamente vinculantes derivan de los tratados aplicables a cada Estado, no de la DDPA por sí sola.

La propia ONU describe la DDPA como un documento centrado en las víctimas y con una visión integral. Busca relacionar la discriminación actual con estructuras históricas y, al mismo tiempo, identificar respuestas institucionales concretas.

Qué estableció el documento de 2001

“Estableció”, en este contexto, significa que la conferencia consolidó un marco político internacional de referencia, no que haya creado una ley supranacional aplicable automáticamente en todos los países. Entre sus ejes más importantes están:

  • El racismo como problema global: el texto parte de la idea de que ningún país está al margen del racismo y que combatirlo exige acción nacional y cooperación internacional.
  • Las víctimas en el centro: la DDPA presta atención a africanos y personas de ascendencia africana, asiáticos y personas de ascendencia asiática, pueblos indígenas, migrantes, refugiados, personas desplazadas, víctimas de trata y distintas minorías, entre otros grupos.
  • Legados históricos: la Declaración da importancia a los efectos duraderos de la esclavitud, el comercio de personas esclavizadas y el colonialismo. Al tratar estos temas, conviene atribuir las formulaciones al propio documento porque contienen posiciones políticas e históricas adoptadas en aquel proceso multilateral.
  • Políticas nacionales: el Programa de Acción recomienda legislación antidiscriminatoria, planes nacionales, acceso a la justicia, instituciones capaces de recibir denuncias, recopilación adecuada de datos, participación de los grupos afectados y mecanismos de seguimiento.
  • Educación y prevención: incluye medidas de educación en derechos humanos, formación de funcionarios públicos, combate de estereotipos y promoción de la tolerancia y la igualdad.
  • Discriminación múltiple: el texto pide incorporar una perspectiva de género y reconoce que distintas formas de discriminación pueden superponerse y agravar la vulnerabilidad.
  • Nuevos canales de difusión: la agenda de Durban también alcanza a los medios, la comunicación y la tecnología, un asunto que se volvió aún más relevante con la expansión de las plataformas digitales y los debates sobre discurso de odio.

Cómo se organizó la aplicación después de Durban

La aplicación no siguió una única vía. La Asamblea General respaldó los resultados de Durban y el sistema de la ONU creó o reforzó mecanismos de seguimiento. Uno de los principales es el Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre la Aplicación Efectiva de la Declaración y el Programa de Acción de Durban, creado al comienzo del proceso de seguimiento para formular recomendaciones y debatir lagunas y normas complementarias.

Otros mecanismos también quedaron vinculados a la agenda, entre ellos el Grupo de Trabajo de Expertos sobre los Afrodescendientes, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) y, más recientemente, el Foro Permanente sobre los Afrodescendientes. El CERD, por ejemplo, ha pedido repetidamente a los Estados información sobre planes nacionales de acción y otras medidas relacionadas con la aplicación de Durban.

También hubo hitos de examen y conmemoración: la Conferencia de Examen de Durban, en Ginebra, en 2009; la declaración política del décimo aniversario, en 2011; y la reunión de alto nivel del vigésimo aniversario, en 2021. El 31 de marzo de 2026, el Consejo de Derechos Humanos volvió a renovar el mandato del grupo intergubernamental de aplicación. Esta continuidad institucional muestra que Durban sigue presente en la agenda de la ONU, pero no demuestra que sus recomendaciones se hayan aplicado de manera uniforme en todos los países.

Qué revisa exactamente la ONU el 28 de septiembre de 2026

El programa oficial de la Semana de Alto Nivel de 2026 confirma una reunión de un día en la sede de la ONU, en Nueva York, el 28 de septiembre. El tema general anunciado es “Movilizar el apoyo público mundial para la aplicación plena y efectiva de la Declaración y el Programa de Acción de Durban”.

Esto delimita el sentido de la reunión: la ONU vuelve a la aplicación de un marco ya existente y a su capacidad para orientar políticas contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. Las resoluciones de la Asamblea General A/RES/80/193 y A/RES/80/299 sirven de base para la celebración y las modalidades del encuentro.

Hasta la fecha de publicación de este análisis, lo confirmado por las páginas oficiales es la conmemoración del vigésimo quinto aniversario y la movilización de apoyo a la ejecución del marco. Por eso, no sería prudente presentar como hechos eventuales nuevos compromisos, una declaración final o consensos sustantivos que todavía dependerán de la reunión del 28 de septiembre.

Qué no cambia automáticamente con la reunión de 2026

  • No convierte la DDPA en un tratado: el documento sigue siendo un compromiso político que no es jurídicamente vinculante por sí solo.
  • No crea legislación interna de manera automática: los cambios nacionales dependen de las instituciones y procedimientos de cada país, además de las obligaciones ya asumidas mediante tratados.
  • No equivale a aplicación: una reunión de alto nivel puede renovar la prioridad política, pero los efectos prácticos exigen leyes, políticas, presupuesto, datos, fiscalización y acceso a reparación.
  • No elimina las divergencias políticas: que exista una agenda oficial de la ONU no significa que todos los Estados compartan la misma interpretación de cada pasaje del documento o de todas las políticas asociadas a él.

Cómo leer Durban sin convertir posiciones políticas en hechos universales

Es importante separar cuatro capas: lo que afirma el texto de 2001, lo que después reafirmaron órganos de la ONU, lo que constituye una obligación jurídica en los tratados y lo que cada gobierno adopta como política. Mezclar esas capas produce confusión.

La edición oficial de la Declaración y el Programa de Acción señala que el informe final de la conferencia registra reservas y declaraciones realizadas por participantes. Es un recordatorio de que Durban surgió de una negociación multilateral compleja. En cuestiones históricas o geopolíticas sensibles, la formulación editorial más precisa es atribuir las afirmaciones al documento o al órgano que las adoptó, en lugar de presentarlas como consenso jurídico universal.

Por qué el documento sigue siendo relevante 25 años después

La vigencia de Durban depende menos de crear una nueva categoría de derecho que de ofrecer una arquitectura que conecta diagnóstico, grupos afectados, prevención, acceso a la justicia, educación, datos y políticas públicas. Esa arquitectura sigue apareciendo en recomendaciones y mecanismos de la ONU, incluso en 2026.

Para el lector, la clave es separar el símbolo del efecto jurídico. El vigésimo quinto aniversario vuelve a dar visibilidad a un marco político importante de la agenda antirracista, pero sus resultados concretos dependen de la aplicación nacional y de los tratados de derechos humanos ya vigentes. Precisamente esa distancia entre compromiso internacional y ejecución práctica es la que la reunión del 28 de septiembre vuelve a poner en primer plano.

Fuentes oficiales para seguir el tema

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